lunes, 28 de febrero de 2011

PALABRAS PARA MI MADRE EN SUS 60 AÑOS


Estimadas amigas, queridos familiares:
Antes de hacer el brindis, permítanme molestar su atención, para expresarles y compartirles, en nombre de mis hermanos Pedro y Ramiro, y, en el mío propio, la inmensa alegría que sentimos al celebrar un año más de vida de nuestra adorada madre.
Y como no sentir esta inmensa alegría que nos embarga, si se trata de la persona que nos dio la vida; que por nueve meses fuimos parte de su ser; que nos dio abrigo en sus entrañas; y, que nos enseñó a caminar, a soñar, a reír, a llorar y a querer.
Nuestros días de niños con ella, simplemente fueron maravillosos, irrepetibles e irreemplazables, en los cuales como auténtica madre no descuidó ningún detalle ni escatimó tiempo y esfuerzo para ello.
Mamá fue nuestra primera maestra al enseñarnos a leer, a empuñar el lápiz, a pintar a escribir; fue nuestra compañera de juegos, nuestra enfermera, nuestra narradora de cuentos y fábulas que hasta hoy recuerdo con devoción, por ser los inocentes pretextos para retenerla y disfrutar de su dulce compañía antes de dormir; fue nuestra intérprete para entender lo que significa la vida; nuestra hábil chef de platos exquisitos; nuestra entrenadora de deportes; nuestra representante escolar y colegial; y, nuestra heroína infalible para resolver todos nuestros problemas de la niñez y adolescencia.
En nuestro pequeño mundo de madre e hijos, ella estableció principios que hasta el día de hoy tratamos de respetarlos. Entre éstos nos decía con énfasis que la unión familiar debe ser para toda la vida; que el respeto por los demás nos da como recompensa verdaderos amigos que duran por siempre; que las cosas y los problemas enfrentándolos con paciencia se solucionan; que las cosas hay que hacerlas con esfuerzo y para que salgan bien hay que encomendarse a Dios.
Todos éstos principios que nos inculcó, mamá los practicó y sigue practicándolos a diario: la fe hacia Dios han marcado y seguirán marcando su vida por siempre; su entrega a la familia como esposa, como madre, como hija, como hermana, ha sido ejemplar; y, su forma de ser amable, cortés, sincera, prudente y ocurrida está a la vista y la mejor prueba de aquello es la realización de esta entrañable reunión en que con generosidad han asistido muchas de sus más queridas amigas tan ligadas a su vida y a sus alegrías.
Mamá para nosotros sus hijos ha sido, es y será la esencia del amor hecho carne, el ser irremplazable que con su humildad, desinterés y sabiduría, ha forjado nuestros destinos.

Ahora en su etapa adulta, mamá se ha hecho más sabia y más tierna a la vez, lo que ha hecho que siga siendo el puntal en la vida de todos nosotros que somos su familia más íntima: mi padre, Pedro, Ramiro, Gloria del Carmen, Karina, María Elena, Santiago Alonso, Pedro Alonso, Daniela, María Victoria, Anita, Pablo Nicolás y Yo.

Sin duda, que todo lo que ha podido hacer nuestra madre por todos nosotros sus hijos y nietos, no hubiera sido posible sin el apoyo incondicional de nuestro querido, ejemplar y correcto padre Alonso, a quien le agradecemos con mis hermanos desde lo más profundo de nuestro ser, por haberla amado, respetando, y valorado inmensamente; lo cual estoy seguro que lo será por siempre.
Agradezco infinitamente a todas y cada unas de ustedes queridas amigas por estar presentes en esta reunión tan importante para nosotros y para nuestra querida madre, esperando que la disfruten.
Finalmente, invito a todos los presentes a levantar su copa para brindar por mi madre y su cumpleaños, pidiéndole con devoción al todopoderoso que derrame sus bendiciones sobre ella, y le conceda muchos años más de vida para tener la inmensa dicha de disfrutar su amor y compañía.

Salud y disculpad.

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